El apego a las normas y a la exigencia académica logra mejores resultados que los atajos judiciales.

 

 

Durante los años 2009 y 2014, la Facultad de Ciencias Médicas de la UNLP fue protagonista de las notas periodísticas que aparecieran en los  medios gráficos, radiales y televisivos.

 

Ese protagonismo, de ningún modo deseado por las autoridades de esa unidad académica, tuvo actores principales que confundieron a la población. La confusión se creaba porque se pretendió poner a la institución en la vereda opuesta a la de los deseos e intereses  de los estudiantes.

 

Sin entrar a analizar las causas, que ya tuvieron un extenso dominio público, la facultad luego de transitar un arduo camino en el ámbito judicial, logró la ratificación de sus acciones en un reciente fallo de la Corte Suprema de Justicia de  la Nación.

 

A partir de entonces, un grupo de alumnos que se habían presentado a la justicia,  y más allá del fallo al que hiciera mención en el párrafo anterior,  lograron que la Universidad firmara títulos con un nuevo e insólito formato en el que no consta la firma de las autoridades de la Facultad  que avalen el control académico y la validez del mismo,  ya que en muchas oportunidades estos alumnos no habían completado sus actividades obligatorias.

 

Por suerte la inmensa mayoría de nuestros alumnos, no transitaron ese camino y apegados a las normas cumplieron con sus obligaciones y continuaron capacitándose, seguramente convencidos que era lo mejor para su futuro profesional.

 

Recientemente al realizarse en la localidad de Uspallata, Mendoza, las primeras Olimpíadas Médicas para alumnos de las carreras de medicina y que estuvieran cursando la Práctica Final Obligatoria, en  las universidades de gestión pública, el representante de la Facultad de Ciencias Médicas de la UNLP, obtuvo el primer premio entre los ochenta  alumnos que rindieron la prueba de conocimientos médicos.  Por otra parte debe mencionarse que otros cuatro alumnos  de la misma unidad académica obtuvieron cuatro  de los diez premios otorgados en conocimientos médicos y uno de los tres premios otorgados en cultura general.

 

Sin entrar en polémicas, quedan bien expuestas dos situaciones. La primera la que protagonizaron un grupo de alumnos que transitan su vida con un título de dudosos valor y que para la unidad académica están aún registrados en la base de datos  de  alumnos regulares.

 

La otra,  la protagonizan también un grupo de alumnos regulares,  que priorizaron el esfuerzo, el sacrificio por sobre el facilismo y la demagogia. A estos últimos la facultad se los deberá reconocer, pero más importante será el reconocimiento de toda una sociedad que espera esa actitud de los futuros profesionales que cuidarán su salud.